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martes, 28 de diciembre de 2010

Somos dos personas que hablan,

Somos dos personas que hablan,
Y no hablan,
Cada quien conoce a cada cual,
En silencio,
    Te recuerdo tanto como me recuerdas tú a diario,
Estoy lleno de ti en los cuadernos,
Y hay noches que hasta mi pluma habla de ti,
Que confianza existe entre el poeta y la pluma,
Que alegría da oír hablar al que diseña con el creador,
Comensales de soledades en invierno,
De partidas frías, de ti, sin que estés
….en mi osadía!

Si volteo la mirada y mis ojos se posan en la mariposa...

Si volteo la mirada y mis ojos se posan en la mariposa,
Y si observo la nube fugitiva, y las estrellas galantes,
O si siento en mis manos el delicado fulgor de la mañana.
Ya sea si entra en pigmentos todas las tonalidades,
Todos los colores,
O mi sentir renace del sol de todos los días,
Ahí estas tú.
Tú estas rodeada de belleza y la belleza eres tú.
Te imagino en la mirada del niño sereno,
En el paisaje del eterno atardecer,
En la serenidad del viejo espino,
En los enigmas de las estatuas vivientes, y,
En muchos momentos estas conmigo,
Y me acompañas con esa belleza y esa gracia que vuelve a ti,
Es por eso que ya no puedo seguir sin ti,
Me haces falta.

II.

II.
Consideremos al naranjo como piñuelos,
Al vestigio como desasosiego,
Consideremos al pantano como cometas.

Canonicemos a los poetas,
Subamos el precio al estiércol,
Dibujemos golondrinas en el invierno,
Marcapasos, agua que se deja ir,
Lívida fortuna del enamorado,
Huecos en la coyuntura del escarabajo,
Sazón de la razón cohibida,
Tomemos a lo aleatorio,
Pellizquémoslo,
Y de los suburbios campestres
Sentémonos a esperar el marcapasos.

Lucia

Lucia, luciérnaga lírica que lentamente levitas a la locura,
Lucero liquido.

Unánime untas un umbral utópico uniendo el universo con lo urbano,
Unicornio unísono.

Cuando cientos de cigarras cantan colecciones de centeno y corazones confitados,
Cascada castaña.

Imaginas incansables inviernos,
Intercedes en las ideologías,
E inventas iluminadas insignias de ingenio e inspiración.
Incienso irreal.

Ahora amanece en mi alma tu alegría,
Y acaricio la agonía de la amapola,
Atizando la angelical aurora,
Apasionada Lucia….

IV

De sueños surrealistas que aspiran los anhelos somnolientos de lo onírico
Lleno mis alvéolos,
Y suspiro.
De recuerdos alusivos que en mi memoria perecen,
Llenaré mis pasos marcados
Y seguiré la vereda.
De ecuaciones convergentes a puntos singulares en las cuevas de los ciclos límite
Llenaré los espacios vacíos de mi cuarto
Y remodelare mi entorno

De cactus fractalosos que desborden patrones, llenaré mis ojos.
De estrellas sinfónicas que tocan en fugas, llenare mi razón
Llenare mis locuras de abejas de miel y luciérnagas lucidas revoloteando por todos los horizontes
Llenare mis manos del barro sagital, y de la tiza que da colores tenues al caminar

Llenare de rosas mis poemas y
Les pondré olores a las semillas
Y llenando lleno mi atiborrada completes saturada
¡En donde quiero llenar de ti, mis días…..!

Tía Lucy.

Tía Lucy.
Ah, que vejez tan jovial, tía Lucy,
Que juventud tan vieja,
Llegas a cualquier lado, y ese lado, sea cual sea,
Sube el ánimo de la alegría,
Y ahí vas, ahí te veo, en el cielo.
En el pequeño cielo de la ciudad,
Muy pequeño, y una gran ciudad.

Ah, la jacarandosa tía Lucy,
Como quisiera acercarme a ti
Y respirar de ti la felicidad,
Porque vienes de la serenidad,
Del respeto de la historia,
Desinhibida, sin importar los murmuros,
Tú vives, como si fuera la vida
Lo único que te queda.
Y tú vives, y mueres y vuelves a vivir,
Con tus 82, 102, que mas da,
Porque de tus labios, tía Lucy,
Sale el pasado,
Salen los rezos profanos del señor de las alturas,
Sale la pequeña lucidez del que olvida,
Y la fantasía onírica del que recuerda.

Ah tanto tiempo, tía Lucia,
La más querida de mi,
La abandonada, la madre del impuro,
Impuro de tu vientre el heroísmo,

Ah Lucia,
La que nació ayer,
Y todos los días,
La que implora con su carácter ensimismado,
Un día más,
Y ese día se le entrega,
Y lo recibes con júbilo.
Y con ese desden alegre,
Y esa sonrisa entre labios,
Boca de horizonte,
Pequeños ojos estrellados,

No tienes problemas con nadie, ya has pagado todo,
Solo le debes a la muerte,
Y por eso vives tranquila,
Con tu hijo,
Con tu nieto,
Con lo que siga,
Eso me enseñas, Lucia, la tía Lucy,
Me enseñas a no implorarle más a la vida,
O de lo que venga, tomarlo
Tomarlo,… ¿Que mas da?

De bengala la muerte de Don Chucho.

VI

De bengala la muerte de Don Chucho.
Estridente, y he de maldecir la hora de su muerte.
Mas maldecida aun cuando la gente se lo tomo muy enserio.

Paremos al país parado paradójicamente
Por el inventario de la muerte de Don Chucho,
Cada año es lo mismo,
Hombres necios que buscáis el perdón de su incompetencia
Crucificándose.

Bienaventurados los que no creen,
Pues sus ojos han recuperado la vista.
Dichoso el que mira, y al mirar se difumina.
Vigilia de los que buscan el fin de los tiempos,
La aparición del demente
El ocaso del blasfemo.

Bienaventurados los que trabajan estos días,
Los que pecan, los burlones,
Los que miran el fanatismo con ojos recios,
Los somnolientos, los que olvidan.

El diario viacrucis, todos los días.
El judas, los discípulos, magdalena, y el pueblo del establo.
Si he de cargar mi cruz será sin los ojos vendados,
Palabras que sangran y señalado.
Día de la muerte de Don Chucho
¿No es mejor simplemente condenarnos?

Algo sobre la muerte del gigante Mario

IX.
Algo sobre la muerte del gigante Mario.
Que lento desciende el sol los días que muere un gigante,
Pilar de la humanidad, dedo de dios,
Que amargos saben los últimos rayos de sol,
Todo ha de acabarse, y en la plenitud, también.
Calvario de la muerte que deambula por el mundo,
La muerte que siempre llega en el momento no indicado,
Y el derroche de un gran hombre, el ocaso.
Hemos de vivir en plenitud, nacer en plenitud,
Vivir, crecer, vivir en plenitud, y el gigante lo hace
No ha de conformarse, ha de hacer, de deshacer,
De vivir, nunca, pero nunca, quedarse sentado, atosigarse del descanso,
Santificación a los gigantes,
Porque siempre están en plenitud,
Porque saben, son conocedores de lenguas,
De sentimientos, de momentos, de vida,
Y después, irremediable enfermedad, la muerte,
Don Mario de estirpe, de color, de sangre italiana,
Creador de ideas, trabajador insaciable,
Vagabundo de las aventuras del mundo, un gigante,
Ayer paraste, desembocaste de golpe, llegaste al ocaso.
Y el sol que desciende en el horizonte quema con un ardor ufano.
Aseguremos la muerte, lo demás nos llega por prestado.