VI
De bengala la muerte de Don Chucho.
Estridente, y he de maldecir la hora de su muerte.
Mas maldecida aun cuando la gente se lo tomo muy enserio.
Paremos al país parado paradójicamente
Por el inventario de la muerte de Don Chucho,
Cada año es lo mismo,
Hombres necios que buscáis el perdón de su incompetencia
Crucificándose.
Bienaventurados los que no creen,
Pues sus ojos han recuperado la vista.
Dichoso el que mira, y al mirar se difumina.
Vigilia de los que buscan el fin de los tiempos,
La aparición del demente
El ocaso del blasfemo.
Bienaventurados los que trabajan estos días,
Los que pecan, los burlones,
Los que miran el fanatismo con ojos recios,
Los somnolientos, los que olvidan.
El diario viacrucis, todos los días.
El judas, los discípulos, magdalena, y el pueblo del establo.
Si he de cargar mi cruz será sin los ojos vendados,
Palabras que sangran y señalado.
Día de la muerte de Don Chucho
¿No es mejor simplemente condenarnos?
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