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lunes, 10 de enero de 2011

Oda a una mujer astronauta.

Oda a una mujer astronauta.

Mujer que cautivas a las estrellas,
Recítame tus más grandes sueños,
Un día viajaras al infinito,
Platicaras con Dios en las galaxias,
Y me recordaras visitando las Pléyades,
Representaras con fuerza a los hombres
Levantando el estandarte de olivos.
Mujer astronauta,
Dadme una bocanada de vacío,
Convirtiéndote así en antología,
¡Antología de belleza y destino!

¡Dichosa tu entre todas las mujeres!
Pues tienes la facultad de destellar,
Has nacido para llegar muy lejos,
Y sobre la cresta lunar,
Mirando los ojos de la Tierra,
Consumada, brillarás.

A Rodrigo Aguilar.

Él toma vino tinto en su terraza limpiando la luna con su mirada, Ausente, descubre bajo cada trago que toma, la soledad que se acrecienta. La vida le ha pagado mal últimamente, la vida (su vida) esta en crisis. Como anhela los tiempos de añoranza. Él esta embriagado de su ausencia, ausencia de todos, el tiempo, viejo enemigo, lo ha dejado a la par de si mismo, no hay nadie que lo rodee, nadie quien lo llore, nadie quien lo espere, no hay un alma vagabunda que a la orilla del cuarto, lo consuele. Larga noche, y a cada sorbo se siente mas y mas desdichado, lo parpados velaran esta noche, los parpados mojados atraen el delicado veneno de los recuerdos, el suave color de la nostalgia. Él llora con la luna, su única oyente, la luna que no tiene a donde ir, ha de resignarse al abandono, aquellos que prometieron el siempre, han desaparecido por convicción, cruda realidad patógena, pasan así las horas, el con el dolor en la mano, y el suicidio en la espalda, acuchillándole de nuevo las heridas, pasan así las botellas hasta que ya no puede levantarse, y aunque se levante no tiene a donde ir. La soledad te persigue a donde vayas, dejándote por ratos para regresar penetrantemente con mas rabia. Él no sabe que le hizo a la soledad, para que se quedara con él, rodeando por sus entrañas. Él se arrastra hasta la pluma, y escribe estas palabras, metástasis, el escritor es él, y el se convierte en el escritor, pero el escritor esta cuerdo, y él ha perdido el raciocinio, su otro yo de siempre, viejo amigo. Poco a poco cae la mañana venidera, el rocío colorido de brazos  de sol, la despedida de la luna, y el vagar diario, por el despertar matutino. Lo inevitable, el inevitable susurro del pseudo, que regresa solo, a su destino, adiós poeta, adiós descalzo, buen día. 

Me interesa usted.

Me interesa usted…

Me interesa usted con todas las risas de ancianos que se carga detrás,
Me interesa con la obstinación de la brizna fresca de la mañana venidera
Y con los sonámbulos deseos de sus pasos nocturnos,
Me interesa, no lo niego, ya no puedo negarlo,
Porque he de confesar, silenciosamente hablando,
Que me interesa crear en usted una sonrisa diaria,
Imaginar la lentitud con la que se posterga lo interminable,
Y de usted crear la nube a la que persigue mi esperanza.

Me interesa toda usted, desde cada palmo,
Cada secreto conocido, y cada desconocido desden,
Me interesa su loquera, su alegría, su pasado y su inocencia,
Su persona, su figura, su delicado vals que lleva en su recorrido viajero
Que pasa por cada galaxia, solo unos instantes.
He de confesar que me interesa su mirada,
Cada suspiro que deja como cristales en el aire,
Cada tacto surreal que de usted brota como si viniese del vacío,
Y cada elocuencia que recorre en su sangre transformándose en
Una oscilación de fragmentos de luz que armonizan el universo.

Ya no puedo callarme, contenerme es inevitable,
Debo decirlo, gritarlo siquiera a todos los infinitos que me rodean,
Y heme aquí diciéndole que me interesa,
Porque quiero que este a mi lado,
Y a mi lado escribirle todas las tonalidades,
He oído de lo perfumado de los recuerdos,
De la caricia que contienen todas las armonía danzantes póstumas,
De la imagen clara de los santos,
Pero nada se parece a usted cuando sale de entre la nada,
Y sonríe y pizpireta,
Y entonces ese tenue afán se queda en mi cabeza por inagotables momentos.
He de capturar su sonrisa en mi recuerdo y vivirla de nuevo.

Me interesa,
Realmente, indiscutiblemente me interesa.
Me interesa más tu sombra que el dominio del mundo
Tu sonrisa que las palomas que vuelan,
Más  interesa tu presencia en un día cualquiera
Que el fin del los tiempos o la ecuación exacta.

Me interesa y quiero cambiar tus sonrisas por girasoles
Tus miradas por poemas
Tu existencia por eternidad,
No quiero pasar más tiempo sin tu presencia,
Ya no puedo mentirme, ni huirme, sin dejar de un lado
El arco iris que deslumbro a mi paso cuando sé de ti.

Me interesa usted,
Realmente me interesa,
Con todo lo que conlleve decirlo…..
Con todo lo que esas palabras den significado…
Me interesa….

III de mis pequeños poemas

III.
Perdido en una banda de Moebius,
¿Alguien ha visto la salida?
¿Porque hay personas en zancos?

II de mis pequeños poemas

II.
¡Necesito un descanso de mi mismo!
¿A dónde podré ir a donde  no vaya?

sábado, 8 de enero de 2011

uno de mis pequeños poemas

I.
De la nada,
Detrás de la puerta,
O escondida en el armario,
Otra vez tú…

VI.

VI.
Me gustan las probabilidades pequeñas, la teoría de la probabilidad.
He de decir que lo rige todo.
Y la vida mía es una falla de esas probabilidades,
Un espécimen raro,
Un Aleph cero,
El negrito en el arroz.

He hablado con los viejos, en la búsqueda de la verdad.

I.
He hablado con los viejos, en la búsqueda de la verdad.
Uno de ellos me dijo que la tenia,
En un frasco diminuto que se había tragado,
Y otro me dijo que me diría la receta,
Y cuando acercó sus labios, se quedo callado.
¿Cómo interpretar esos datos?

Me he acercado a los niños en la búsqueda de la pureza,
Uno me ha dado una hoja en blanco,
Otro, no ha parado de reír de la forma en la que visto,
Otro me dio una pócima mágica que contenía
Colas de lagartijas, tierra, cenizas de cigarro, flores y servido en un caracol muerto
Y aun así, no la he encontrado,
¿Qué estoy buscando mal?

He hablado con las parejas en busca del amor,
Con los ciegos en busca de la obscuridad,
Con los negros en busca de la libertad,
Con los poetas en busca de la belleza,
Y nada, nadie, nadie carga consigo un jarroncillo indestructibles con la esencia que busco.
Creo que me he vuelto loco.

Últimamente disfruto más los pequeños placeres...

Últimamente disfruto más los pequeños placeres,
Pequeños, pequeños, pequeños,
Como la respiración,
O el paso del aire entre mi cabello,
En una ecuación de Bernoulli.

El ver la creatividad natural del atardecer,
O a ver a Dotis observándome por entre las rendijas.
Disfruto más amargo y más profundo,
La noche y los desvelos que vienen con ella,
Disfruto no enamorarme, y sentir mi ego pasar ente mis dedos,
Y amar aquello que no me ama,
Y sonreírle a la cara, (irónicamente claro),
A la vida,
Y saborear el chocolate,
Ver a la pulga estrecharle la mano a la otra,
Encabezado por una ráfaga sentimental,
Y el calor, y la música en mil notas,
Y oír el vino en la copa,
Y pensar en el futuro incierto,
Porque el futuro siempre llega cuando debe llegar
Y no antes,
Como una manada de moscardones equidistantes,
Y los violines girando en mi cabeza
Y escribir….

Cuando la poesía llama

Cuando la poesía llama, ¡deja todo!
No importa si estudias, o caminas rocinante con paso firme,
Si te llama de noche, cuando el sueño recae en tu sangre,
Levántate, y escribe un poema.
¡Crea!, ¡Crea refractarios de pócimas poéticas!,
Respira de ella, Saboréala.
Cuando la poesía acaricie tus labios con ternura,
O muerda tus labios con deseo,
No te resistas, ¡escribe!

Cuando la poesía aqueja,
Con susurros de viciosa melodía,
Y te atrapa,
Entonces deja que su mano ilumine tus ideas,
No te resistas, seria agotador y doloroso,
Déjate llevar en su marea,
Baila con ella su ritmo,

Cuando la poesía llama
No importa lugar, ¡poeta!
Desde el más alto vuelo,
Desdoblando la atmosfera,
 Hasta lo más profundo del mar,
Escondido entre las olas;
 O sentado entre las sombras.
Bendito iluminado, déjate poseer de Ella.

Cuando la poesía llama, no  importa si corres, o huyes,
Si duermes despierto, o si despierto duermes,
O si vuelas, ¡detente!
Y pon la mano a fluir, empuña la pluma,
Recorre tus pensamientos uno a uno.
Hecha el bolígrafo a  andar, poséelo,
Hazlo una extensión de tu cuerpo,
Dibújate nubes de arena,
¡Deja todo!


Cuando la poesía llama,
No importa edad, 
Si eres lobezno,
O un roble viejo.
No importa género, ni pasión,
Ni condición social, ni religión.
No importa nada.


Y a la hora que se vaya, espérala….
No la busques, Ella sabrá encontrarte