Cuando la poesía llama, ¡deja todo!
No importa si estudias, o caminas rocinante con paso firme,
Si te llama de noche, cuando el sueño recae en tu sangre,
Levántate, y escribe un poema.
¡Crea!, ¡Crea refractarios de pócimas poéticas!,
Respira de ella, Saboréala.
Cuando la poesía acaricie tus labios con ternura,
O muerda tus labios con deseo,
No te resistas, ¡escribe!
Cuando la poesía aqueja,
Con susurros de viciosa melodía,
Y te atrapa,
Entonces deja que su mano ilumine tus ideas,
No te resistas, seria agotador y doloroso,
Déjate llevar en su marea,
Baila con ella su ritmo,
Cuando la poesía llama
No importa lugar, ¡poeta!
Desde el más alto vuelo,
Desdoblando la atmosfera,
Hasta lo más profundo del mar,
Escondido entre las olas;
O sentado entre las sombras.
Bendito iluminado, déjate poseer de Ella.
Cuando la poesía llama, no importa si corres, o huyes,
Si duermes despierto, o si despierto duermes,
O si vuelas, ¡detente!
Y pon la mano a fluir, empuña la pluma,
Recorre tus pensamientos uno a uno.
Hecha el bolígrafo a andar, poséelo,
Hazlo una extensión de tu cuerpo,
Dibújate nubes de arena,
¡Deja todo!
Cuando la poesía llama,
No importa edad,
Si eres lobezno,
O un roble viejo.
No importa género, ni pasión,
Ni condición social, ni religión.
No importa nada.
Y a la hora que se vaya, espérala….
No la busques, Ella sabrá encontrarte
Alentador, imperativo... y las musas?
ResponderEliminar