Una mujer que llora
Tiene un poder callado de parar el mundo por unos largos segundos,
Tiene un aura que la protege opacando la dulzura de sus ojos.
¡No consumas de tus ojos el brillo!
¡No llores más, elegante trino!
Sonríe que la vida se agota,
Y la felicidad solo llega del desasosiego.
Culpa del suspiro, teniente del desamor,
Penumbra del que calla,
Y en silencio, las lágrimas de los ojos verdes reposan
Y añejan el sentir, princesa.
Del carisma renacen las ilusiones,
De la mano, la pasión del absuelto,
De la carne el evaporado silencio.
Consume de tus labios el gemido,
Y resplandece con tus ojos verdes,
Del ensueño has el pacto perfecto,
Y llena tus pulmones con el aire eterno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario