Los convoco amigos míos,
Gente que vivió conmigo,
Convoco a los despreciados,
A los ausentes,
A los de gabardina gris,
Convoco a los locos,
A los que van en zancos,
A la muerte misma,
Y al Dios inexistente y condenado
A mi sepelio en vida. ¿Por qué no?
Bailaremos el danzón del deceso,
Beberemos un tinto relajado,
Y tomaremos hasta que la vida nos alcance
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