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viernes, 14 de enero de 2011

Soneto III.

Soneto III.

Puedo escuchar en paz a mis deidades,
Que me aconsejan sigilosamente
No esconderme tan minuciosamente,
En mis variadas personalidades.

Dejo de lado las banalidades,
Y abro mi corazón como un demente,
Pensando en trascender eternamente,
Desarrollando mis tonalidades.

Pero cuando me miras con desprecio,
Y la soledad sujeta mi mano
Entonces el hado es más ruin y recio

Así refuerzo el caminar mundano,
Y me he de volver insolente y necio
Para conquistar el pensar humano.

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